La medicina estética puede ser técnica, rigurosa y al mismo tiempo profundamente humana. Ese equilibrio, difícil de lograr, es el que distingue a Dermacycle, un centro que combina conocimiento médico, innovación tecnológica y una atención personalizada en cada detalle. Con dos sedes —una clínica boutique en el corazón de Nordelta y otra en Barrio Norte, CABA—, se ha convertido en un referente de confianza dentro del universo estético argentino.
Detrás del proyecto está el Dr. Mario Fuks (M.N. 69704), dermatólogo de prestigio, speaker internacional y formador de profesionales en medicina estética y láser. Su mirada científica, ética y rigurosa es la base sobre la que se erige el concepto Dermacycle. Pero también hay algo más: una impronta familiar que transforma la clínica en un espacio cálido, cercano y auténtico.
Una gestión con mirada femenina
Al frente de la dirección se encuentra Yanina Fuks, CEO y partner del centro, quien combina su formación en estética y cosmetología con una licenciatura en Relaciones Públicas. Su enfoque trasciende lo técnico: construye marca, genera experiencias y lidera con empatía.
“Mi papá me transmitió desde muy joven la vocación por la estética seria, basada en ciencia y ética. Hoy siento orgullo de poder continuar ese legado y llevarlo más allá”, comparte Yanina, con la serenidad de quien sabe que el trabajo constante es el verdadero secreto del éxito.
Bajo su conducción, Dermacycle ha crecido, consolidando una identidad donde el liderazgo femenino marca tendencia: gestión precisa, sensibilidad para leer las necesidades de los pacientes y una pasión inagotable por el detalle.
La tercera generación del proyecto
Hace cuatro años se sumó al equipo Melanie Fuks, médica especialista en estética. Con una mirada joven y técnica depurada, trajo al centro un nuevo aire enfocado en tratamientos inyectables y procedimientos de vanguardia.
“¡Melu tiene una mano única para pinchar!”, dice Yanina entre risas. “Más allá del chiste, su incorporación fue una gran fusión: sumó profesionalismo, innovación y una conexión muy cercana con los pacientes”.
En Dermacycle, lo familiar no es una anécdota: es parte del ADN de la marca. Cada integrante ocupa su rol con claridad, y el equilibrio entre experiencia médica y gestión estratégica es una de las claves del éxito.
Belleza que se vive desde el primer instante
El concepto de bienestar integral también se refleja en el diseño de las clínicas. Cada espacio fue concebido por arquitectos especializados para garantizar privacidad, confort acústico y una atmósfera sensorial envolvente. Pisos y paredes enteladas, música suave, aromas neutros y una estética sobria y elegante preparan al paciente para una experiencia completa.
“El entorno es fundamental para una buena experiencia —cuenta Yanina—. Nos importa que cada persona se sienta segura, cómoda y contenida desde el primer instante”.
Con tratamientos faciales, corporales y depilación láser definitiva, todos con tecnología aprobada internacionalmente, los protocolos de Dermacycle privilegian lo no invasivo y los resultados naturales. Todo está pensado para que la belleza no sea una meta lejana, sino un proceso cuidado y acompañado.
Vocación, familia y visión: la historia detrás de un liderazgo
Hablar de Dermacycle es hablar de un proyecto que trasciende lo profesional. Detrás de sus clínicas impecables y su enfoque científico hay una historia de familia, esfuerzo y propósito compartido. Una historia donde la medicina y la estética se encuentran con la empatía, y donde cada decisión nace de una convicción: que la belleza auténtica comienza desde adentro.
En este camino, Yanina Fuks, CEO y partner del centro, encarna una nueva forma de liderar. Combina estrategia, sensibilidad y una energía que impulsa a todo el equipo. Junto a su padre, el Dr. Mario Fuks, y su hermana, la Dra. Melanie Fuks, conforman una triada que equilibra experiencia, innovación y calidez humana.
Con su sello personal —precisión en la gestión, intuición en la atención y una mirada siempre puesta en el futuro— Yanina representa el alma moderna de Dermacycle. En diálogo con Gallaretas, comparte cómo se vive el trabajo en familia, qué valores sostienen el crecimiento del centro y cuál es el secreto detrás de un éxito que se siente tan natural como genuino.
– Dermacycle nació como un proyecto familiar. ¿Cómo se vive eso hoy?
– Se vive con muchísimo orgullo. Es un proyecto que creció con nosotros, de la mano de mi papá, el Dr. Mario Fuks, quien me transmitió desde chica la vocación por la estética seria, basada en ciencia y ética. Para mí es un privilegio dirigir esta empresa junto a él y ver cómo se mantiene vigente con los años. Creo que ese espíritu familiar se siente en cada rincón de la clínica, y los pacientes lo perciben.
-También se sumó una nueva integrante que aportó una mirada joven…
– ¡Sí! Hace ya cuatro años se incorporó mi hermana, Melanie Fuks, o “la doctora Melu”, como le dicen sus pacientes. Ella es médica y se formó con grandes referentes en medicina estética. Llegó para reforzar un área que no teníamos tan desarrollada: los inyectables y los tratamientos más personalizados. Melu tiene una mano única para pinchar, pero sobre todo una sensibilidad especial con la gente. Sabe escuchar, acompañar y generar confianza, que en estética es todo.
-¿Cómo es trabajar tres miembros de una misma familia en una empresa tan especializada?
– Al principio fue un desafío enorme, porque tuvimos que aprender a respetar los espacios y entender los roles. Pero hoy puedo decir que somos un verdadero equipo. Cada uno aporta desde su lugar: mi papá desde la medicina y la formación, Melu desde la técnica y la innovación, y yo desde la gestión y la estrategia. Lo familiar no es solo una estructura, es el alma de Dermacycle.
-¿Qué buscan transmitir a los pacientes?
– Cercanía, confianza y transparencia. En un mundo donde la estética muchas veces se asocia a lo superficial, nosotros queremos demostrar que puede ser profundamente humana. No se trata de cambiar quién sos, sino de acompañarte a sentirte mejor, más segura, más vos. Esa conexión emocional es lo que hace que la gente vuelva y recomiende.
-¿Qué significa para vos liderar un espacio donde la mayoría del equipo son mujeres?
– Es un orgullo enorme. Creo que el liderazgo femenino tiene una fuerza particular: combina precisión con intuición. En mi caso, trato de generar un ambiente donde todas se sientan parte, donde haya crecimiento y respeto. En estética, la sensibilidad es clave, y las mujeres tenemos una mirada que aporta equilibrio y empatía.
-¿Qué te inspira a seguir innovando?
– Nunca me quedo quieta (ríe). Siempre busco mejorar, incorporar nuevas tecnologías, ampliar servicios y estar al día con las tendencias internacionales. Me imagino una clínica más grande en Nordelta, con una propuesta integral donde los pacientes puedan encontrar todo en un mismo lugar.
-¿Cuál creés que es el secreto del éxito de Dermacycle?
– Creo que nuestro secreto es tan simple como poderoso: la presencia. Estamos todos los días en ambas sedes, acompañamos a cada paciente, y no dejamos nada librado al azar. Tenemos protocolos claros y trabajamos con amor. Muchos centros fallan por desequilibrio: o son solo médicos sin gestión o empresarios sin base científica. Nosotros encontramos el punto medio ideal.
-Si pensás en el futuro, ¿qué te gustaría que represente Dermacycle dentro de unos años?
– Me gustaría que siga siendo sinónimo de confianza, ética y excelencia. Que cuando alguien escuche “Dermacycle”, piense en un lugar donde la estética se vive con ciencia, con pasión y con corazón.
Con sede en dos ubicaciones clave, un equipo de profesionales de excelencia y una dirección familiar que combina sensibilidad, innovación y rigor, Dermacycle se consolida como un referente serio y humano dentro de la medicina estética argentina.
Porque cuando el cuidado viene desde adentro, los resultados no solo se ven: se sienten.
Flavia Tomaello
