En sus manos, el telar deja de ser una técnica artesanal para convertirse en una forma de expresión. Color, textura, movimiento y una mirada profundamente personal se entrelazan en la obra de esta artista y diseñadora argentina.

Hay algo hipnótico en observar una obra de Stella de La Regina. A primera vista aparecen los colores, intensos y vitales. Después, las texturas. Y finalmente, cuando la mirada se detiene, comienzan a descubrirse las tramas, los hilos, las fibras y esos pequeños elementos que parecen desprenderse de la superficie para adquirir volumen y movimiento.
Es allí donde aparece la esencia de su trabajo: el telar como lenguaje artístico.
Stella construyó alrededor del tejido un universo propio, en el que la tradición se encuentra con la experimentación. Sus obras no buscan simplemente reproducir una técnica aprendida: exploran todo aquello que puede suceder cuando el hilo, la tela y el color dejan de estar sujetos a una función determinada y pasan a formar parte de una composición.
Su relación con el telar comenzó muy temprano. Aprendió a tejer desde niña y, años más tarde, retomó aquella práctica que había quedado en pausa. Lo que comenzó como una actividad vinculada al tejido fue creciendo hasta convertirse en una búsqueda creativa y profesional. Sus primeras piezas fueron para familiares y amigos, pero poco a poco ese trabajo comenzó a adquirir identidad propia.
Y esa identidad se reconoce especialmente en la manera en que Stella trabaja la textura.
En sus obras, el tejido no necesariamente permanece plano. Las fibras pueden sobresalir, agruparse, mezclarse y generar diferentes alturas y sensaciones visuales. Las tiras de tela que se entremezclan con la trama se convirtieron, de hecho, en uno de los rasgos distintivos de su trabajo.
El resultado tiene algo de pintura, algo de escultura y algo de diseño. Pero, sobre todo, tiene el carácter irrepetible de aquello que está hecho con las manos.
Su paleta también ocupa un lugar central. Stella, quien es médica, trabaja con el color no solamente como decoración, sino como materia. Los tonos se encuentran, se superponen y contrastan. En la imagen de la artista junto a sus obras se percibe claramente esa búsqueda: grandes superficies tejidas se transforman a partir de franjas y acumulaciones de fibras multicolores, creando una sensación casi tridimensional.
En este universo de color y movimiento también aparece una conexión con la obra del artista británico Ian Davenport, reconocido por sus composiciones abstractas realizadas a partir del vertido de pintura sobre superficies inclinadas. Davenport deja que la pintura fluya y que la gravedad participe en la construcción de la obra, generando líneas, acumulaciones y recorridos cromáticos. Su trabajo explora precisamente la relación entre materia, color y proceso.
La referencia resulta especialmente interesante al observar la obra de SLR. Aunque uno trabaja con pintura y la otra con fibras y telar, en ambos casos el color deja de ser un elemento meramente decorativo para convertirse en protagonista. Las líneas, las repeticiones, los contrastes y la manera en que los materiales construyen movimiento generan un diálogo visual que acerca dos disciplinas aparentemente diferentes. En Stella, ese movimiento nace de los hilos, las tramas y las fibras que sobresalen del tejido: en Davenport, del recorrido de la pintura y la gravedad. Dos lenguajes distintos que encuentran un punto en común en la exploración del color y en la búsqueda de una obra que conserve visible el gesto de quien la crea.
Pero quizás uno de los capítulos más singulares de su recorrido haya sido su acercamiento a Fendi. En 2012, durante un viaje a Italia recordó la reunión que tuvo con Martina Corradi, Fabric Research de la marca italiana. ¨Me invitó a su estudio para conocer técnicas y cómo trabajaban. Me muestra unos libros de Ian Davenport y me preguntó si yo podía llevar sus obras a la tela, yo muy osada le dije que sí y gracias a esa entrevista nació la técnica de crear tejiendo simultáneamente con telas en horizontal y en vertical¨.
La respuesta de Stella fue llevar todavía más lejos las posibilidades del telar. Experimentó con cortes de tela realizados a mano, incorporándolos a los tejidos para generar nuevas formas, volúmenes y texturas. Ese intercambio le permitió conocer otra manera de trabajar la inspiración y trasladar al telar conceptos provenientes del arte contemporáneo.
Y es justamente allí donde su obra encuentra su mayor riqueza: en la capacidad de transformar una técnica ancestral en una propuesta contemporánea.
En tiempos en los que la producción rápida y seriada domina buena parte del diseño, el trabajo de Stella reivindica el valor de detenerse. Cada trama requiere tiempo. Cada material tiene que encontrar su lugar. Cada pieza conserva las huellas de un proceso manual que no puede ser completamente repetido.
El telar se convierte así en mucho más que una herramienta. Es un espacio de búsqueda, de paciencia y de libertad creativa.
Stella de La Regina demuestra que los hilos también pueden dibujar, que las fibras pueden crear volumen y que una trama puede contar una historia. Su obra invita a mirar de cerca, a descubrir los detalles y a valorar aquello que sucede cuando el diseño y el arte se encuentran en las manos de una creadora.
Laudelino Yzaga
