Los nuevos dueños del valor

Adriano Fariña

Creció soñando con el fútbol y terminó construyendo una de las marcas jóvenes más interesantes del real estate premium. Estratégico, espiritual y enfocado en el crecimiento humano, Adriano Farina entiende el liderazgo como una combinación entre disciplina, visión y sensibilidad. «Mi recorrido fue muy intenso y empezó desde muy chico -cuenta-. A los 15 años me mudé solo a Buenos Aires desde Entre Ríos persiguiendo un sueño: jugar al fútbol profesional. Quedé seleccionado en River Plate y luego tuve un paso por Ferro. El fútbol me enseñó disciplina, mentalidad y competencia. Pero una lesión me impidió continuar con mi carrera profesional y me encontré obligado a reinventarme. A los 23 años apareció la posibilidad de entrar al mundo inmobiliario. Sin darme cuenta, empecé desde muy joven en el mercado premium y rodeado de propiedades de alta categoría. Pase pasé por otras empresas hasta que nació LUX, nuestra propia marca. Hoy, con 32 años, siento que logramos construir algo distinto, que unifica el servicio exclusivo con el mundo tecnológico.

-¿Qué viste en Laureano cuando empezaron a trabajar juntos?

-Vi una persona con muchísima creatividad, visión y una energía distinta. Pero sobre todo vi fe. Y eso para mí fue muy importante porque ambos somos personas de fe. Sentí que compartíamos la misma ambición de construir algo grande, pero también una manera similar de entender la vida, los vínculos y el propósito detrás de los negocios.

-¿Cuál fue el desafío más grande al crear LUX?

-El mayor reto fue construir una identidad sólida en un mercado donde muchas empresas terminan siendo parecidas. Nosotros queríamos diferenciarnos desde la experiencia, la comunicación, la estrategia y la forma de relacionarnos con las personas. También fue desafiante sostener una visión grande mientras todo estaba en etapa de crecimiento.

-¿Qué lugar ocupa la estrategia dentro de LUX?

-La estrategia ocupa un lugar central dentro de LUX. Yo soy técnico de fútbol recibido y desde muy chico entendí que el talento solo no alcanza si no hay estrategia, planificación y trabajo en equipo. Desde mis 24 años empecé a formar y liderar equipos, y aprendí que una empresa funciona muy parecido a un equipo de alto rendimiento. Hoy trasladamos mucho de eso al mundo inmobiliario. En LUX no improvisamos. Pensamos cada operación, cada campaña, cada posicionamiento y cada experiencia que vive el cliente.

-¿Qué buscás transmitir como líder?

-Busco transmitir visión, disciplina y expansion. Quiero que las personas que trabajan con nosotros sientan que pueden evolucionar profesional y personalmente. Creo mucho en liderar desde el ejemplo y en formar equipos con mentalidad ganadora.

-¿Qué representa LUX para vos hoy?

-Hoy LUX representa una parte muy importante de mi vida. Es un proyecto que nació desde una convicción profunda y que refleja nuestra manera de ver los negocios, las relaciones y la vida.

-En tu descripción aparece la palabra espiritualidad. No es habitual verla en una empresa inmobiliaria. ¿Qué lugar ocupa en tu vida?

-Luego de atravesar una depresión muy fuerte y muchas frustraciones personales, empecé a desarrollar profundamente mi lado espiritual. Ahí entendí que el éxito económico por sí solo no alcanza si uno no está bien internamente. Hoy soy guía espiritual en un retiro de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Villa Urquiza. Además soy reikista y considero que todo ese camino espiritual me dio herramientas para manejar la presión y comprender más a las personas. Tambien me ayudo a entender las energías como una herramienta mas de venta.

-¿Por qué la gente te relaciona como “el vendedor de casas millonarias”?

-Creo que se relaciona mucho con el mercado en el que trabajo hace años y también con el tipo de propiedades que manejamos. anque sinceramente, más allá del valor de una casa, lo que más me interesa es la historia detrás de cada operación y la experiencia que vive el cliente. Al fin y al cabo, somos facilitadores de ambas necesidades.

-¿Qué tratás de transmitirles a las personas que trabajan en LUX?

-Que nuestro servicio tiene que ser extraordinario. Y que nunca hay que subestimar a nadie. Siempre les digo que traten a todas las personas como si tuviesen un millón de dólares, porque el respeto, la atención y la calidad humana no deberían depender del patrimonio de alguien.

-¿Cómo lograste pasar de ser pobre a manejar clientes millonarios?

-Nací en una familia muy humilde. Muchas veces no teníamos para comer y hubo momentos muy difíciles. Pero creo que esa realidad me dio algo muy poderoso: hambre de crecer. Todo eso se transformó en motor. En ganas de cambiar mi historia, y de las personas que me rodean.

Laureano Pérez Rigueiro

Creativo y ligado desde siempre al mundo de la comunicación y las marcas, Laureano aporta a LUX una mirada inovadora, humana y profundamente conectada con las emociones. Su visión convirtió al proyecto en mucho más que una inmobiliaria. «Siempre fui una persona creativa, inquieta y muy emprendedora -señala-. Vengo de un pueblo chico del interior de la provincia de Buenos Aires, y desde muy joven sentí que había algo dentro de mí que quería expandirse y construir cosas distintas. Estudié periodismo y diseño audiovisual, y hace más de diez años ya trabajaba en construcción de marcas personales, en imagen y comunicación, mucho antes de que hoy se convirtiera en una tendencia tan fuerte. Siempre tuve una mirada muy adelantada a ciertas cosas. Me interesaba entender como las personas conectan con una historia.

-¿Qué aprendiste fuera del mundo inmobiliario que hoy aplicás en LUX?

-Aprendí que las personas no conectan solamente con un producto; conectan con una emociónes, y con energía y con identidad. En LUX aplicamos eso. No solamente vendemos propiedades. Ayudamos a construir personas, identidades y marcas personales fuertes.

-¿Qué fue lo más difícil del camino?

-Creo que lo más difícil fue atravesar momentos donde sentía que daba muchísimo de mí para personas que no terminaban de valorarlo. Pasé por situaciones difíciles, pérdidas económicas, estafas, decepciones y momentos personales muy duros. Hubo veces donde sentí que tenía que volver a empezar desde cero. Pero con el tiempo entendí que todo eso también me estaba formando.

-¿Hubo momentos en los que sentiste que tenías que volver a empezar?

-Sí, varias veces. Y creo que esos momentos fueron los más transformadores de mi vida. Hubo etapas donde tuve que soltar vínculos, proyectos, estructuras y lugares donde ya no podía seguir creciendo. Con el tiempo entendí que perder también puede ser una forma de ordenarte.

-¿Qué lugar ocupa hoy la conciencia o el crecimiento personal en tu vida?

-Un lugar central. En un momento entendí que el verdadero crecimiento no pasa solamente por lo económico o profesional. También tiene que ver con conocerte, sanar y vivir con más presencia. Entendí que el mundo vive obsesionado con el hacer para tener y se olvida completamente del ser.

¿ Porque la gente considera que Lux tiene un contenido diferente?

Sin que quedo egoico, Siempre trate de estar un paso adelante que el resto, en en Lux lo que mostramos no lo hace nadie, y lo que mostraremos en un futuro probablemente tampoco.

-¿Qué significa el éxito para vos hoy?

-Para mí el éxito dejó de ser solamente un resultado económico. Hoy tiene más que ver con construir algo con sentido, disfrutar el proceso, rodearme de personas valiosas y sentir coherencia entre quién soy y lo que hago.

-¿Qué diferencia a LUX de otras inmobiliarias?

-La forma en que entendemos las relaciones humanas, marketing y efectividad. Creemos mucho en la cercanía, en el criterio y en construir a largo plazo. El verdadero diferencial no está solamente en las propiedades; está en las personas y en nuestros resultados.

-Los dos vienen de recorridos muy distintos. ¿Qué reconocieron uno en el otro?

-Creo que reconocimos visión y valores. Los dos teníamos muchas ganas de crecer, pero también una forma distinta de entender el negocio. Nunca nos interesó solamente vender; queríamos construir algo con identidad propia, con proyección y con una mirada más humana.

-¿Cómo se equilibran entre sí?

-Nos complementamos mucho. Adriano tiene una mirada muy estratégica y comercial, con gran capacidad para ordenar y proyectar el crecimiento de la empresa. Yo estoy más vinculado a la comunicación, la creatividad y la identidad. Pero los dos compartimos algo fundamental: creemos profundamente en lo que estamos construyendo.

Cambiar las reglas del éxito

Detrás de LUX no hay un emprendimiento de real estate integral. Es una idea compartida. Una manera distinta de entender el crecimiento, el liderazgo y el valor en una época donde muchas compañías todavía siguen con modelos tradicionales que ya hoy están quedando obsoletos.

Adriano y Laureano construyeron una marca joven, sofisticada y profundamente ligada a una nueva sensibilidad empresarial, donde la estrategia convive con la consciencia, la ambición con la humanidad y el crecimiento económico con una mirada mucho más amplia sobre las personas. Tambien incorporaron IA para vender, software para gestiones internas y próximamente la creación de una plataforma digital para vender edificios inmuebles a través de la tokenizacion.

Lo interesante es que esa visión no aparece únicamente en el discurso. Atraviesa toda la estructura de LUX: la cultura interna, la comunicación, la formación de equipos, el vínculo con los clientes y hasta la forma en que entienden el lujo. Para ellos el verdadero diferencial nunca termina estando en las propiedades, sino en quienes las habitan. “LUX nació de una necesidad muy genuina de construir algo propio, pero también de la sensación de que el mercado inmobiliario necesitaba una manera distinta de hacer las cosas -explica Adriano-. Después de muchos años de experiencia entendimos que no queríamos crear solamente una inmobiliaria, sino una marca con identidad, visión y una cultura humana real detrás”.

Laureano completa esa idea desde otro lugar, aunque llegando exactamente al mismo punto: “sentíamos que muchas empresas se parecían demasiado entre sí. Todo estaba muy centrado en la operación y poco en las personas. Nosotros queríamos construir algo con identidad propia, con visión y con una manera distinta de relacionarnos con quienes trabajan con nosotros y con los clientes”.

En esa búsqueda aparece una de las claves de LUX: entender que el mercado cambió y que las personas ya no buscan solamente una propiedad. “Hoy las personas buscan confianza, conexión, experiencias reales y sentirse acompañadas -sostiene Adriano-. También entendimos que el cliente ya no llega solo. Hay que construir comunidad, presencia y marca”.

La cultura interna de la empresa también aparece atravesada por esa lógica. “Buscamos construir un equipo con mentalidad Ganadora-indica Adriano-. Personas que quieran evolucionar profesionalmente, pero también humanamente. Siempre digo que una empresa funciona muy parecido a un equipo de alto rendimiento. Cada integrante tiene una energía, una responsabilidad y un rol importante dentro del proyecto”.

“Más allá de la capacidad profesional, buscamos personas auténticas, sensibles, con presencia, criterio y ganas de crecer -agrega Laureano-. Entendimos hace tiempo que una empresa crece de verdad cuando las personas que forman parte también crecen”. Esa misma filosofía fue la que impulsó la creación de Academia LUX, un espacio pensado para formar nuevos perfiles dentro del negocio inmobiliario. “La Academia LUX nació porque sentimos que el mercado necesita una nueva generación de asesores y líderes -explica Adriano-. Queremos compartir herramientas comerciales, estrategia y comunicación, pero también enseñar algo más profundo: cómo crecer sin perder identidad en el camino”.

La conversación inevitablemente termina desplazándose hacia algo más amplio que el negocio. Tanto Adriano como Laureano hablan de crecimiento como si lo hicieran de transformación personal. “Sentimos que El Progreso pierde sentido cuando no genera impacto positivo en otros -explica Laureano al referirse a las acciones solidarias y colaboraciones que impulsa la empresa-. Venimos de historias personales donde entendimos el valor de ayudar, acompañar y devolver parte de lo recibido”.  Acaso ahí esté el verdadero espíritu de LUX. No solamente en las propiedades que venden, sino en la manera en que decidieron construir todo lo demás.

El haz de LUX

Detrás de cada operación, reunión o proyecto, existe un equipo que describen como el verdadero corazón de la empresa. Un grupo construido alrededor de la confianza, la sensibilidad, la profesionalización y una idea compartida: crecer sin perder humanidad en el camino.

En LUX prefieren hablar de personas que aportan energía, mirada, carácter y una manera distinta de construir vínculos dentro de un mercado donde, muchas veces, todo parece volFotoverse demasiado impersonal. Si algo define a LUX, según sostienen sus fundadores, es haber entendido que ninguna marca logra convertirse en identidad sin un equipo capaz de sostenerla desde adentro.

Flavia Tomaello

Fotos: Fabián Sans