El acero que se animó a soñar en argentino

En «Tiempos Modernos», Charles Chaplin pasa la película entera ajustando el mismo tornillo, una y otra vez, hasta que la cadena de montaje lo vuelve loco.

Casi noventa años después, en un galpón metalúrgico del conurbano, dos socios cuentan exactamente lo contrario: un operario que un mes suelda, al siguiente corta chapa y al otro programa una tablet con instrucciones de calidad. Esa es la primera pista de Cintek, la empresa que en tres años pasó de cortar cuadritos con láser a liderar categorías enteras en Mercado Libre, y que hoy fabrica paneles decorativos, puertas granero y muebles de diseño para casas, obras y grandes empresas de todo el país.

Charlot filmó esa escena de 1936 pensando en el operario convertido en apéndice de una máquina que nunca cambia de tarea. Tahiel Schettino Sueiro y Sebastián Cardama, los socios que fundaron -Cintek a fines de 2023, prefieren la versión opuesta, la de una fábrica que se reinventa cada semana. La idea nació de una máquina láser que en el taller metalúrgico de su tercer socio, Cristian, se usaba para otra cosa por completo, y de un viaje entre amigos en el que vieron, en hoteles y balcones del exterior, paneles decorativos que en Argentina todavía nadie ofrecía. Con eso armaron primero cuadros de acero para pared, después chapas para obras, y más tarde las puertas corredizas tipo granero que hoy son uno de sus productos estrella. Hoy son casi 40 personas, tienen presencia en Easy, en más de 200 puntos de venta y en obras para clientes como YPF o la AFA, y se presentan, con datos de Mercado Libre en mano, como número uno en productos de acero para el hogar.

Mitos, tendencias y recomendaciones

La tendencia crece en Argentina y en el mundo, empujada sobre todo por el estilo industrial, el favorito indiscutido según los propios socios. El secreto, cuentan, está en dos capas de protección que buena parte de la competencia no ofrece, acero electrocincado con recubrimiento de zinc y pintura al horno cocida a 250 grados, una combinación que permite instalar una placa en el baño, en la cocina o a metros del mar sin que se oxide ni pierda color durante décadas. Sobre esa base conviene desarmar tres mitos frecuentes. El primero es creer que la pintura líquida y la pintura al horno son lo mismo, algo que se desmiente solo, a los pocos meses, cuando la primera se raya o se descascara. El segundo es pensar que cualquier chapa sirve, cuando buena parte del mercado usa acero común, sin electrocincado, que se deteriora rápido. El tercero, quizás el más caro de pagar, es comprar la pieza ya pintada para soldarla recién en la instalación, un error clásico que arruina tanto la pintura como la soldadura.

A la hora de comprar, para exteriores o zonas húmedas cualquier acabado sirve, porque todos los productos tienen la misma calidad de pintura, aunque el espesor sí cambia según la pieza, ni tan fino que flamee con el viento, ni tan grueso que encarezca la obra sin necesidad. El negro sigue siendo el color más elegido, lejos, porque combina con todo y disimula mejor el uso diario. Para instalar, la clave está en el nivel, una puerta granero torcida termina deslizándose sola, así que conviene contemplar el desnivel del suelo antes de amurar cualquier estructura. El mantenimiento, en cambio, es mínimo, alcanza un trapo con agua, sin químicos ni cuidados especiales.

Lo que viene, adelantan, es una línea de muebles de alta gama en madera con patas de diseño propio, además de un sueño pendiente, exportar. Sus chapas decorativas ya aparecieron en hoteles de China y balcones de Estambul. El desafío ahora es que el mundo también las pida desde acá.