Alumnos de 5to grado de St. Luke’s Nordelta participaron de una comunicación en vivo con una Estación Espacial Internacional y conversaron con una astronauta sobre la vida en órbita, la exploración espacial y los desafíos de vivir fuera de la Tierra.

¿Qué le preguntarías a una persona que está viviendo en el espacio?
Esa fue la consigna que movilizó durante varias semanas a un grupo de alumnos de St. Luke’s, quienes tuvieron la oportunidad de participar de una experiencia poco frecuente: realizar preguntas en vivo a la astronauta Sophie Adenot (@soph_astro), durante una comunicación con la Estación Espacial Internacional (ISS).
El encuentro se realizó desde el Teatro SL Nordelta del colegio, que por unas horas se transformó en una ventana al espacio. Habitualmente destinado a obras de teatro, conciertos y presentaciones, este espacio reunió a alumnos, docentes y familias para seguir una comunicación que conectó a la comunidad educativa con una de las mayores aventuras de nuestro tiempo.
La actividad fue el resultado de varias semanas de investigación, preparación y trabajo colaborativo en el aula. A lo largo del proyecto, los alumnos exploraron temas vinculados con la exploración espacial, la vida en órbita y el trabajo de los astronautas. Con esta información, elaboraron sus propias preguntas en inglés, que fueron enviadas al equipo de organización del contacto para su revisión antes del encuentro.
Las inquietudes reflejaron la curiosidad genuina de los chicos. Quisieron saber qué se necesita para convertirse en astronauta, cómo se duerme sin gravedad, qué es lo más difícil de vivir en el espacio, cómo se mantiene el contacto con la familia durante una misión y qué fue lo que más sorprendió a la astronauta cuando llegó por primera vez a órbita. También hubo espacio para preguntas más personales, como cuál había sido la situación más divertida que le había ocurrido en el espacio.
La preparación incluyó además una instancia técnica previa en la que los estudiantes pudieron conocer cómo se realiza este tipo de comunicaciones y escuchar la señal que emite la estación cuando entra en la ventana de contacto. También practicaron el protocolo de comunicación que utilizarían durante el encuentro, en el que, después de cada mensaje, tienen que decir “cambio”.
Durante la comunicación, la emoción se hizo sentir desde el primer momento. Los chicos pudieron recibir las respuestas en tiempo real mientras seguían el recorrido de la estación espacial, que en ese instante sobrevolaba Bélgica a una velocidad cercana a los 28.000 kilómetros por hora. Al mismo tiempo, conocieron algunos de los aspectos técnicos que hacen posible mantener el contacto entre la Tierra y una estación que orbita nuestro planeta a unos 400 kilómetros de altura.
Más allá de la emoción del momento, la experiencia permitió acercar la ciencia, la tecnología y la exploración espacial de una manera concreta y significativa. Lo que muchas veces aparece en textos, documentales o películas se convirtió en una experiencia real, vivida desde el Teatro SL Nordelta.
Sin dudas, fue una experiencia que permanecerá en la memoria de quienes participaron y que reafirma el valor de aprender a través de propuestas que inspiran, desafían y amplían los horizontes de los estudiantes.
Una oportunidad única para comprobar que la curiosidad, la investigación y las preguntas pueden llevarnos muy lejos.
