Lazos jurídicamente sagrados

Sabemos que es el núcleo esencial de toda sociedad, y ha atravesado una profunda evolución jurídica y social en nuestro país. 

Si en la antigua Roma el “paterfamilias” (el padre) ejercía una autoridad absoluta, HOY a diez años de la sanción del Nuevo Código Civil y Comercial Argentino, esa idea está muy alejada de nuestra realidad. Hoy hablamos DE RESPONSABILIDAD PARENTAL, un concepto que trasciende la antigua “patria potestad” (el anterior llamado “ejercicio de la patria potestad”).

Este cambio no es sólo terminológico: expresa una visión más humana, donde la relación entre padres e hijos se funda en el amor, el respeto y la protección integral del menor, quien se erige como sujeto de derechos.

La responsabilidad parental es un deber irrenunciable, un vínculo que trasciende lo jurídico y se convierte en un compromiso eterno. Un contrato sanguíneo, sin tantos preámbulos y cláusulas. 

En la práctica, ello se traduce en derechos y obligaciones: alimentos, educación, representación legal, cuidados personales. Sin embargo, los conflictos familiares, especialmente en divorcios o separaciones, ponen a prueba estos principios. 

Lamentablemente muchas veces los hijos terminan siendo el centro de disputas, cuando en verdad deberían ser la prioridad. Allí el derecho interviene, ya sea mediante acuerdos, mediaciones o decisiones judiciales, siempre bajo el principio rector del interés superior del niño. Los niños necesitan ser escuchados y protegidos frente a la sobreexposición, incluso en redes sociales o medios de comunicación. El claro ejemplo de esto hoy en día es el caso de los hijos de los famosos más mediáticos que no toman conciencia del daño que les causan a esos niños y los efectos son a corto y largo plazo en sus condiciones psicológicas. 

Recordemos que la familia es contención, seguridad y amor incondicional. La responsabilidad parental es, en definitiva, un lazo jurídicamente sagrado: un compromiso que no se limita a normas, sino que refleja el amor y la dedicación con que los padres acompañan a sus hijos hacia un futuro de confianza y felicidad. La familia es mucho más que un conjunto de normas: es un lazo sagrado donde el derecho y el amor se entrelazan. La responsabilidad parental, lejos de ser un poder, es un compromiso eterno que protege a los hijos y refleja la verdadera esencia de los vínculos familiares.

Dra Turiace Melina Paola – Abogada Especialista en Derecho Sucesorio

IG dra.turiacemelina 

Fotos Fabián Sans