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Querido tenis

Diego Varela y Daniel Orsanic –ex jugadores y actuales entrenadores- están encabezando el proyecto de las Escuelas de Tenis en Castores y El Golf. Llevan con ellos un bagaje de los tiempos de formación y profesional que los acondicionó para esta etapa, para enseñarles bien en un doble compromiso a los hijos de sus amigos y vecinos, en una comunidad tenística que crece y se identifica con el trabajo que vienen realizando. 

Querido tenis

Siempre es grato dar a conocer aquello que hace bien a la gente. Hace un buen rato que Daniel Orsanic (ex capitán y campeón de la única Copa Davis para Argentina en 2016) y Diego Varela –ex jugador con un destacado paso entre los ’80 y ’90 en la ATP- están encabezando la Escuela de Tenis en Barrio Los Castores, además de tener otro proyecto similar hace menor tiempo en El Golf, con la coordinación de Martín Barra. Una vida entera ligada al deporte blanco que desde la enseñanza, han sabido expresar su mejor versión tras años desprendiendo polvo, haciendo chillar el cemento firme y rozando el césped de las grandes ligas de este juego. 

¿Cómo fueron los inicios para establecer la escuela y quién dio ese primer paso?

DO: Con Diego nos conocemos desde muy chicos, cuando empezábamos nuestra carrera tenística y pegamos muy buena onda, incluso entre nuestros padres. Las vueltas de la vida hicieron que terminemos viviendo en el mismo barrio (Castores), cada uno con sus trabajos y obligaciones. Cuando dejé de jugar y empecé a entrenar jugadores, Diego me lo propuso para poder enseñarles bien a los hijos de nuestros vecinos y amigos. 

DV: Nos preocupaba a ambos que en el barrio no había una escuela deportiva y visualizamos la necesidad de que Castores se vincule con el deporte. Buscamos profesionales que conociéramos para estar tranquilos de lo que íbamos a encarar. Fuimos caminando casa por casa avisándoles a los vecinos.

DO: Comenzamos a conocer el barrio y ver la necesidad en aquél momento. Cada barrio aún se puede organizar mejor para que lo que se ofrezca esté bien ordenado y regulado. Todavía Nordelta tiene para crecer mucho en ese sentido.

Teniendo en cuenta que ambos fueron jugadores profesionales y vivieron toda una etapa formativa ¿cuánto disfrutan enseñar y plasmar lo que pudieron hacer en cancha?

DV: Dejé muy joven de jugar. Apenas empecé a trabajar como entrenador me di cuenta que disfrutaba mucho más mi rol de entrenador y los progresos de quien estaba bajo mi tutela. El ver eso reflejado me motiva permanentemente hasta hoy.

DO: Nosotros tuvimos buena escuela, más nuestra experiencia como junior y profesional nos dio herramientas variadas para entender cómo recorrer cada etapa, que no dependen de ciertos resultados. Además de eso, sin dudas lo tenés que sentir, te tiene que gustar enseñar, ser docente, y por eso ambos lo somos. Siempre vamos a estar ligados al tenis, es lo que nos apasiona.

Querido tenis

¿Hace diez años están instalados ya en Castores?

DV: Sí hace mucho tiempo ya estamos instalados, y hace cinco años en El Golf, que nos da la posibilidad de generar intercambios con los chicos. 

DO: Estuvimos también un par de años en Glorietas, que le ayudó mucho al barrio también a organizarse. 

¿Hay una idea de ampliarse a otros barrios más?

DV: Nos interesa por sobre todo hacer las cosas bien. No nos sirve tomar cosas caprichosa e inconscientemente. Esto lo hacemos por amor al tenis y para lograr que el aprendizaje sea el mejor. Nos gustaría trabajar en más barrios con la gente con la que contamos en la actualidad, que es el equipo de trabajo que conocemos a la perfección y confiamos en ellos. 

Cuando llega un chico o una chica con un vago conocimiento del juego, ¿qué aspectos son los que se trabajan?

DO: Depende mucho de la estimulación motriz que haya tenido hasta antes de llegar a la escuela. Nos ha pasado de contar con chicos y chicas que vieron y tuvieron contacto por primera vez con la pelota. Y los casos contrarios donde toda la familia hace deporte. Hay que trabajar con cada uno y estar atento a sus progresos, paulatinos o rápidos. Hacerlo lo más atractivo para que siempre tenga ganas de volver. Hay diferentes etapas coordinativas a las que hay que darles mucha atención. 

¿Desde qué edad hay que tener a un jugador o jugadora para lanzarlo a un primer nivel?

DV: Hay chicos con distintos intereses. En base a éstos que mencionas que tienen la real intención de perfeccionarse, hemos tenido un caso diferencial donde tenemos a un jugador disputando el Circuito Junior, porque el mismo chico te lo pide. La idea es identificarlos y darles el respaldo que necesitan, o los derivamos a quien los pueda potenciar. Y hay otros chicos que pueden ser competitivos de todos modos y por eso generamos encuentros inter-countries para darles motivaciones. 

¿Cómo ven al tenis argentino a nivel federal?

DO: Hasta el momento que estuve trabajando como Director General de Formación en Argentina veníamos avanzando, después no sé… (risas). La realidad es que no estoy tan cerca de lo que sucede hoy en día como para dar una opinión y no es mi intención generarla. Mi tarea en aquel entonces era muy intensa y estaba en los detalles. Lo que sí queda claro es que la situación económica del país limita cualquier progreso que se intente. Viajar con un dólar a 20 no es lo mismo que el de hoy. Si vas al alto rendimiento eso influye. Sin embargo, como argentinos siempre le buscamos la vuelta a resolver los obstáculos. 

¿Ven más simple que el tenis vuelva más rápido a las actividades por sobre el resto ante la pandemia?

DV: No somos expertos en el tema, pero creemos que el tenis puede volver de modo más veloz que el deporte de conjunto, pero no es fácil la vuelta si tenemos en cuenta la llegada a los clubes, los ingresos. Nuestra profesión no está reglamentada. 

DO: Socialmente no es tan fácil de explicar. El sentido común te da la pauta de que en Nordelta podría jugarse respetando el protocolo. La gente está en un espacio cerrado, donde se podría generar esa medida. Es contradictorio porque el gobierno no podría frenar a un trabajador y poner por encima el inicio de una práctica deportiva. Considero muy difícil que alguien tome esa decisión porque si bien el riesgo de contagio en un barrio cerrado así sería casi nulo, se pone enfrentado a otras cosas esenciales que no han vuelto a la normalidad.

DV: Hay una necesidad muy grande de hacer actividad deportiva, ayudaría a pasar mejor esta situación porque libera muchas tensiones. Lo que pasa es que si a un europeo le decís se puede hacer esto, lo respeta y lo hace el que corresponde. Acá llegamos a habilitar a los profesores de tenis y van a aparecer 80.000 viniendo por Panamericana. 

DO: Argentina tiene una cantidad de gente necesitada que un país desarrollado no tiene… y desde eso no se puede poner el deporte por encima del trabajo. 

Querido tenis

¿Qué jugador se pareció o se parece a Varela y cuál a Orsanic?

DO: Yo te voy a contar una historia de Wimbledon. Venía corriendo encapuchado por los pasillos del All England con una lluvia media fuerte. Me frenan dos personas, periodista y camarógrafo al grito de “¡Guga, Guga!, ¡Dos preguntas!”  Entré en la duda de si decirles que no era Guga (Gustavo Kuerten – brasilero que fue número 1 del mundo 43 semanas entre 2000 y 2001), pero terminé accediendo a la pequeña entrevista porque me resultaba más complejo dar las explicaciones, por la que seguramente esos dos muchachos no duraron mucho. Más de una vez me confundieron con Guga, no precisamente por mi manera de jugar (risas). 

DV: Es difícil para mí encontrar un tenista que se parezca a mí porque profesionalmente jugué poco…

DO: En un momento crítico Diego era muy parecido a Kyrgios… ¡quería pelearse con el mundo! Te pido que esto no lo escribas (risas). 

Diego… ¿quién es Daniel Orsanic?

DV: Dani es un amigo de verdad y en el tenis no es fácil lograrlo. Nos conocemos demasiado. Profesionalmente es admirable. Recorrí todo su camino estando tan cerquita, donde logró superarse como jugador. Como entrenador tiene una humildad increíble. Lo que ha logrado con la Copa Davis, que nadie la había ganado… él logró conformar un equipo, que Del Potro juegue, que los jugadores lo respetaran y lo quieran. No mucha gente visualizó el laburo de hormiga que hizo. El tenis argentino debería valorar y respetar mucho más. 

Bueno Daniel, me parece que tenés que estar a la altura de tantos elogios… ¿quién es Diego Varela?

DO: Él optó su rol de entrenador desde muy joven y prefirió ése camino, yo seguí jugando un poco más. Me sorprendo de su capacidad de trabajo que logró sostener por muchos años y además de eso es muy familiero. Diego conserva una constancia, una lealtad y virtudes que tiene y que son necesarias para trabajar en los lugares que estuvo y que está. En mi etapa de Director de Desarrollo estuvimos muy cerca por las tareas en común. Podemos hacer de todo con Diego, empezando siempre por el respeto por el otro. Hemos aprendido del otro, los dos somos muy calentones en partes iguales, pero Varela es más impulsivo (risas). Todo eso por hablarlo, nos ayudó en nuestra relación y nos retroalimentamos. Orgulloso estoy de eso. 

Fuera de juego I 

DANIEL ORSANIC Y EL TATUAJE ETERNO, LITERAL…

¿Cuánto dolió el tatuaje de la Copa Davis? 

Mucho más de lo que pensé. Pensé mucho en los partidos de los chicos. En total duró 17 horas terminarlo. Fueron cuatro sesiones. Yo la quise muy detallada y le agradecí, pero al mismo tiempo me mató. No me había tatuado nunca y me dolió demasiado. El lugar cerraba, apagaban todas las luces, me venían a ver el resto de los tatuadores y decían “Que lindo esta quedando” pero me mataba. Cuando hablé inicialmente con el dueño del lugar, me dijo que iba a durar 3 o 4 horas hacerlo, todavía lo estoy buscando! (risas). Lo llevo con mucho orgullo. 

Fuera de juego II 

DIEGO VARELA Y EL LLANTO MENOS PENSADO

Diego cumple años el 14 de febrero y utilizando el día de los enamorados como excusa y su amor por San Lorenzo de Almagro, le preguntamos si al día de hoy seguía enamorado de los colores azulgrana: “Sí, mucho más que nunca. Pensá que ya soy socio vitalicio de San Lorenzo. Antes de que ocurriera todo esto de la pandemia, nos convocaron y homenajearon a todos los vitalicios que cumplíamos años en el mes de febrero. No sabía si ponerme a llorar por el reconocimiento o por la edad. Soy un enfermo del Ciclón. Ya se lo pasé a mi hijo y ahora lo bueno es que él me lleva a la cancha a mí.

SOBRE LAS ESCUELAS DE TENIS: 

Escuela Barrio Los Castores y El Golf: Asisten 70 y 40 -respectivamente- chicos y chicas de todas las edades. También hay grupos de trabajo de adultos para competencia o clases personalizadas. De lunes a jueves entre las 17 y las 20hs. Sábados por la mañana, de 9 a 13hs.  

Contacto: +54 9 11  5841 9444 (Martín Baffa). 

Por Leandro Scaviolo

 

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