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Meditar: el principio de todo

Por Lina Ciappino 

“Cualquiera que haya practicado la meditación sabe qué difícil es hacer callar nuestra conversación mental para conectarnos con nuestra mente más profunda, sabia e intuitiva” -Shakti Gawain 

Meditar: el principio de todo

La meditación es una maravillosa y extraordinaria práctica milenaria que desde hace un tiempo está experimentando una gran explosión y gozando de enorme popularidad en el mundo. 

Se podría decir que la meditación es para tu mente lo que el entrenamiento deportivo es para tu cuerpo. Por ello la considero uno de los hábitos más saludables que cualquier persona, sin importar la edad, puede practicar incluso en cualquier situación. Se trata de una de las actividades más beneficiosas que puedas regalarte. 

Sin embargo, para ingresar al fascinante mundo de la meditación, primero hay que romper con ciertos prejuicios. Cuando se habla de meditar, la primera imagen que viene al pensamiento de muchos es quizás la de un monasterio infranqueable y un monje sentado en postura de loto, totalmente aislado, en silencio y pasando horas en un pseudo estado de trance. Pues bien, quiero contarles que a mí me pasaba lo mismo y  que además pensaba que nunca iba a lograr alcanzar los poderosos niveles de satisfacción que sus cultores contaban. 

Hago esta breve introducción porque hoy puedo asegurar que la meditación fue un antes y un después para mí. Por eso encantaría que cada vez seamos más las personas que podamos tener mayor control sobre nuestras vidas. Que podamos monitorear todas nuestras emociones y reacciones más allá de cualquier situación externa y comprender que nuestros caminos siempre estarán pavimentados con momentos y eventos que nos exceden y que muchas veces se tornan ingobernables. Es por ello que lo más rico y maravilloso que la meditación le deja a uno es la virtud de aprender a conocer tu mundo interior, tu espacio de conexión con la sabiduría de tu alma, y desde ahí manejar todo aquello que sí depende de uno. 

Beneficios de la meditación: 

Al cambiar tu patrón de ondas cerebrales llevándolas a un estado Alfa, que está directamente asociado a momentos de relajación, de plenitud y esplendor; tu estado general cambia y tu percepción del mundo también se modifica. 

Aumenta tu bienestar y disfrute. Podrás vivir en un estado de mayor paz y equilibro emocional. 

  • Mejora tu intuición de manera que empezarás a percibir una suerte de sincronización de eventualidades positivas en tu vida.
  • Facilita una mejor calidad de sueño.
  • Equilibra tu sistema nervioso. 
  • Aumenta tu creatividad y tu concentración con lo cual aumenta tu productividad.
  • Facilita el proceso de descarte de pensamientos innecesarios o perjudiciales.
  • Previene y disminuye el estrés y la ansiedad.
  • Incrementa tu adaptabilidad y flexibilidad a los cambios, con lo cual reduce los sentimientos de frustración y enojo. 
Veamos algunos de los tantos tipos de meditación que existen
  • Zen (también llamada Zazen). 
  •  Taoista.
  •  Trascendental.
  •  Vipassana. 
  • De atención plena. 
  • Por contemplación.
  •   Con mantras. 
Los primeros pasos: 

Comenzá con pocos minutos (5 a 10). 

  • Buscá un momento en el día (mejor si es siempre a una misma hora). Lo ideal es por la mañana.
  • Elegí un lugar que sea de tu agrado ya que va a ser tu ‘espacio sagrado’.
  • Si te agrada podés encender un incienso o alguna esencia que te guste.
  • Te sugiero poner una música para meditación. Tiene que estar en una frecuencia de 432 Hz o 528 Hz, y en un volumen bajo y que no te invada. 
  • Aseguráte de que no te interrumpan, desconectá alarmas, celular, etc.
  • Te recomiendo una postura de sentado y con tu espalda bien recta. 
  • Al principio no recomiendo estar acostado, al menos hasta que estés más acostumbrado y manejes mejor tu cuerpo. 
  • Podés elegir una meditación guiada o podés centrarte en un objeto colocado delante tuyo, por ejemplo una vela o un incienso (recordemos tener precaución de no ponerlo cerca de cosas inflamables). También podés optar por centrarte en tu respiración (este es el método más típico). Inhalá y exhalá siempre por la nariz y que tanto la inhalación como la exhalación duren el mismo tiempo. Luego repetí el ciclo. 
  • Mantené siempre una leve sonrisa en tu rostro. 

Si bien es cierto que muchas personas usan la meditación como apoyo en la relajación o para conciliar el sueño, los estados de conciencia profunda inducidos por estas técnicas permiten alcanzar muchos objetivos diferentes, puesto que nos ayudan a liberarnos de las ataduras que normalmente oprimen a la mente.

Espero que este primer encuentro haya despertado el interés y diversas inquietudes que iremos desanudando en este mismo espacio. La meditación es un camino largo, porque es para siempre, y por demás hermoso y satisfactorio. Compartirlo es la meta. Nos vemos la próxima llenos de luz y amor. 

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