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Jojo Rabbit: los ojos de la juventud

Por Emilia Chávez

Luego de tantas películas morbosas, depresivas, aburridas y hasta insulsas (excluyendo completamente de estas categorías a Inglorious Basterds, de Quentin Tarantino), Taika Waititi se tomó el trabajo de buscar la manera de satisfacer al público con una trama irónica y humorística de la segunda guerra mundial. Su trabajo como director y actor en una cinta de este estilo no es el primero, ya que la misma cantidad de sarcasmo y delirio se puede encontrar en What We Do In The Shadows (2014).

Para esta ocasión, optó por colocar a un niño alemán de diez años, Johannes Betzler, en el contexto de la segunda guerra mundial, dentro del famoso grupo de las Juventudes Hitlerianas, acompañado de su mejor amigo imaginario, nada más y nada menos que interpretado por el histriónico Waititi; Adolf Hitler.

El pequeño Johannes, apodado por sus colegas nazis como “Jojo Rabbit” después de una escena vergonzosa, debe buscar su lugar en el mundo al que quiere pertenecer para hacer honor a su líder supremo y a lo que piensa que su pueblo quiere. Jojo vive con su madre Rosie, a quien Scarlett Johansson presta su cuerpo en una actuación que le valió la nominación a mejor actriz de reparto. Lo que el aspirante a soldado no sabe sobre el entorno en el que vive es el gran secreto que esconde su madre.

Entre personajes con personalidades disparatadas y chistes de humor negro a los que la audiencia no debe tomarse a pecho, hay momentos profundos en el film que actúan como pesas para balancear el frenesí. Waititi hace operar la historia real para producir en el público lágrimas y un sentimiento de impotencia ante los horribles actos de rechazo y exterminio que se vivieron.

Aunque Jojo Rabbit esté nominada entre las mejores películas, no se merecen tanta atención los aspectos técnicos en su totalidad, pero se salvan algunas actuaciones como las de Sam Rockwell (Capitán Klenzendorf), Thomasin McKenzie (Elsa Korr), y la del mismo Jojo, de la mano de Roman Griffin Davis, para quien, compartan o no, debería haber por lo menos una nominación. También es rescatable el papel de Stephen Merchant como el Capitán Deertz, quien en sus quince minutos de pantalla despliega una de las escenas más cómicas de la película.

El vestuario, a cargo de Mayes C. Rubeo, también es digno de reconocimiento, ya que le es fiel a los uniformes y hasta sus detalles más invisibles.

Sin dudas, Jojo Rabbit puede ser considerado como el film más controversial y arriesgado para esta entrega de los Oscars, la cual a pesar de ser una comedia con todas las letras, no se queda atrás entre las demás.

Nominaciones:

  • Mejor película
  • Mejor actriz secundaria: Scarlett Johansson
  • Mejor guion adaptado
  • Mejor dirección de arte
  • Mejor diseño de vestuario

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