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¡Feliz zoom día, papá!

¡Feliz zoom día, papá!

Con abuelos lejos, hijos adultos con padres en su casa, niños en diferentes casas, el Día del Padre será este año un desafío para hacer de las frías pantallas una erupción de amor.

¡Feliz zoom día, papá!

¡Feliz zoom día, papá!

Estamos solos en casa, con la familia cercana y la ampliada carente de abrazos y encuentros. Algunos con los lazos repartidos, no siempre con posibilidad de verse cómo se quisiera. Algunos niños con papás en casas diferentes haciendo magia para darse tiempos digitales. Nos falta el intercambio y la charla, el encuentro físico.

Arrastro de mi infancia el recuerdo más vívido de la mano de mi papá ajustando dos veces la mía en señal de “cruzamos” antes de empezar la carrera hacia la otra vereda. Cada uno tendrá en su cabeza esa sensación corpórea de caricia amorosa que establece el lazo más allá de las filigranas de los sentimientos.

Los argentinos somos físicos. La palmada en la espalda, el apretón de manos, el beso sin distinción de sexo o edades, el abrazo eterno del reencuentro, el choque de pechos para festejar un gol, el pogo de la celebración, el “dame cinco” o los puños enfrentados. Hasta debimos inventar para estos tiempos el enlace de codos para no dejar de tocarnos.

Todo eso que falta es irremplazable pero sustituible momentáneamente por caricias electrónicas y algunas físicas posibles. Las pantallas y las redes nos permiten saltar puentes inesperados y nos hacen pensar qué suerte hemos tenido de encontrarnos en medio de la pandemia sumergidos en la tecnología.

En estos momentos será esencial que cuando los niños no estén con el papá, la mamá y los adultos que los acompañan, dispongan de todo lo necesario y presten su colaboración para que ese momento de encuentro durante este Día del Padre entre grandes y pequeños deje buen sabor.

Será oportunidad, además, de no olvidar a los adultos mayores que se sentirán más solos al contar con menos facilidades de navegación en los vericuetos online. Para ellos tiempo, paciencia, muchos tutoriales, y tal vez llamadas más cortas y frecuentes.

Sólo se te ven las cejas

¡Feliz zoom día, papá!

Todos, repentina y un tanto involuntariamente, hemos caído en la era de la videollamada social. Todos hemos innovado con alguna locura digital en algún momento, pero esta es la primera vez que nos encontramos celebrando cumpleaños, ‘baby showers’, compromisos e incluso bodas con nuestros amigos y familiares compactados en cajas en una pantalla. Apenas se acababan de dar las órdenes de aislamiento cuando la gente comenzó a organizar horas felices virtuales, noches de juegos, clubes de lectura, fiestas, ‘brunches’ y otras reuniones.

La era del distanciamiento social ha demostrado ser potencialmente muy social. En estas circunstancias nos encuentra cuando se aproxima el día del padre y adultos e infantes tenemos que poner cara de “feliz día” de la manera más canchera posible. Hay una pequeña curva de aprendizaje que se precisa para usar la videoconferencia, incluso si ya lo ha hecho por trabajo antes. Las normas y las expectativas son un poco diferentes cuando sólo se está interactuando con amigos, pero esto aún existen. 

Tips que nos llevan al éxito a la hora del festejo virtual:

– Mejor computadora que celular. Sostener un teléfono a la altura de la cara durante un período prolongado no es divertido y cuando el brazo se agota la charla se limita a las cejas, la oreja o la patilla. La calidad de video y sonido tiende a ser menor en teléfono. Además, si la notebook está instalada en una mesa, es más fácil comer, beber o gesticular, algunas de las cosas que seguro se harán para homenajear a los papás alejados.

-Para que se vea lo mejor posible, colocar la computadora en una pila de libros para que la cámara esté aproximadamente al nivel de los ojos mientras se está sentado. 

– Que lo que se vea detrás sea apropiado es algo que no importa mucho en familia, pero tampoco es la idea armar una fiesta y que todo esté desarreglado. Ese escenario detrás de la llamada es el sitio perfecto para desplegar carteles o globos, poner mensajes o llenarlo de viejas fotos. Convertirnos en escenógrafos por un rato, con el mismo cuidado con que se fija el escenario de una selfie.

– De acuerdo a la plataforma elegida, hay que ser buen anfitrión y estar al pendiente de las necesidades en cada una. Si se trata de Zoom, se deberá utilizar una cuenta Pro o reiniciar la reunión cada 40 minutos cuando se agote la versión gratuita. Google Hangouts y Skype no establecen límites de tiempo.

– Los eventos sociales requieren un poco más de planificación y delicadeza que una reunión casual. Planificar qué hacer y que no sea sólo hablar. En una fiesta normal, uno se separa y mantiene conversaciones paralelas entre algunas personas y se mueve con diferentes grupos. Aquí, se debe mantener una conversación con todos a la vez. Eso es desafiante. Tuti fruti online, batalla naval, generala o diez mil son algunos juegos súper sencillos que se pueden jugar entre varios, grandes y chicos. También hay opciones para juntarse todos a ver una película, por ejemplo.

– Para evitar las angustias de las despedidas, antes de desconectarse es bueno prefijar un nuevo encuentro, así los que se sienten más emotivos tendrán una nueva zanahoria virtual que los espera la semana próxima.

– Tomemos fotos del momento: capturas de pantalla o fotos con otros dispositivos que registren el encuentro. No será fácil repetir una celebración tan exótica como esta.

– No olvidar el regalo digital para papá. Hacer un dibujo, recitar un poema, buscar una canción especial para el momento, encontrar el link de una peli vieja que no se encuentra en el streaming o armar un álbum de fotografías viejas. Se pueden crear experiencias que serán menos costosas que las tradicionales, pero dejarán mejor sabor. Tal vez esta cuarentena también nos deje esa enseñanza. 

Por Flavia Tomaello

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