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Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Este mes volvemos a celebrar a los amigos. Hay un reverdecer de los vínculos, se reflotan relaciones y se arman algunas acciones genuinas y otras puestas en escena para el feed. ¿Amigos o contactos?

Con el creciente uso de términos relacionales para calificar a los seguidores de las redes sociales, la amistad ha pasado a tener nuevos parámetros. ¿Cuál es la definición académica del término? Según la Real Academia Española (RAE), se trata de un lazo que comprende afecto personal compartido, puro y desinteresado, que nace y se fortalece con el trato. Curiosamente no se menciona la presencia física, el contacto cuerpo a cuerpo para crear un vínculo de este tipo.

Aún más en este tiempo de cuarentena calibramos relaciones en modo digital. Hace mucho establecimos lazos con numerosos individuos a los que se termina calificando de amigos, por una conexión virtual.

Saber de otro a partir de lo que publica en su feed, compartir o no sus comentarios, o aprobar las imágenes o lecturas que difunde no establece un vínculo bidereccional necesario para componer una amistad.

Es verdad, sin embargo, que hay lazos que se arrastran en el tiempo, se prolongan y profundizan, aún de modo más intenso que otros físicos, y que permiten un nivel de compenetración e intimidad difícil de alcanzar en épocas de horarios presurosos y tiempos limitados. El chateo cotidiano, la ida y vuelta de mensajes diarios, la oportunidad de estar siempre en el aquí y ahora de lo que pasa por una foto, un audio o un FaceTime, crea una realidad que puede convertirse en más cercana.

Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Significado vs. significante

A pesar de definiciones y particularidades, el valor que se le atribuye a la amistad sigue siendo el de siempre. Se la define como la relación a partir de la cual se construye paridad con otro, con quien uno se identifica, se comparten las mismas características y valores. Aquella persona que, se espera acompañe en el tránsito de lo diario (bueno y no tanto) y que, mutuamente, se dediquen ambas partes tiempo a construir el vínculo.

Bajo ese prisma, muchos lazos no presenciales se han convertido en algún tipo de amistad. Para la psicología ésta tiene que ver con la autopercepción. De ese modo, si un sujeto considera que otro se hace presente ante su necesidad, que lo escucha y acompaña, el sentimiento se revaloriza, aún cuando el lazo físico no se concrete.

Un dato curioso se da a partir de un reciente estudio que emitió la Universidad de Winsconsin que indica que en las amistades tradicionales, en el 50 % de los casos, las personas sintieron que el lazo no era mutuo. Explicaron situaciones como mayor interés de uno para con el otro, dedicación irregular de tiempo y ausencia de empatía. Así, la condición física de la amistad no garantiza lazos seguros.

La cadena de amistades

Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Día del Amigo: Amistad en tiempos de likes

Robin Dunbar, un psicólogo británico especializado en temas de vínculos personales, sostiene que un sujeto puede tener apenas una o dos personas a las que pueda calificar como amigos cercanos, con los que mantiene interacción cotidiana. Luego existe otro círculo que comprende a las personas con las que se construye afinidad, se crean vínculos duraderos, aunque más espaciados y por los que se siente afecto que puede ser profundo. Luego aparece el gran arco de relaciones en las que se invierte poco tiempo, aunque se puede conservar conexión y contacto sin regularidad.

No se trata sólo de las ganas reales de vincularse con otros, sino también de la carga de energía emocional disponible. Para los sujetos ésta no es infinita, de modo que debe canalizarla sobre aquellas personas que considera más valiosas para sí. Sin dudas, los amigos, además, configuran roles que los mantienen más o menos cercanos en ciertos momentos o dificultades. Tal vez durante el esparcimiento el grupo se integre por algunos contactos, en tanto para el momento de necesidad de apoyo emocional se recurra a otro sujeto con capacidad especial para afrontar esas instancias.

Frente a este mapa de vínculos, entonces, las amistades no pueden estratificarse sólo por la condición de presencia física o no. Por ende, no verse no significa no construir amistad.

Las interacciones sociales mediatizadas por dispositivos están impactando en la forma en que se construyen las amistades. Sin embargo, en detrimento de esta funcionalidad, decimos “te quiero” con más frecuencia de manera no verbal. Un punto en el que las tecnologías, al menos por ahora, no suman. La base de un vínculo requiere de toda la gama de intercambios al menos en algunos momentos. La mirada, el tono de voz, los gestos, el ritmo de la charla, las caricias, el ofrecimiento de consuelo o la atención de la comprensión son algunos de los muchos matices que visten las amistades y las constituyen. Luego el vínculo puede rodearse de contacto digital, pero la intensidad de un lazo recorre la gama completa de estímulos humanos.

La psicología aporta otro dato de valor: las personas tienden a priorizar la voz humana que se dirige a ellas frente a otros estímulos auditivos. Cuando ese contacto se produce a la distancia, sin la presencia cara a cara, la voz compite de igual a igual con otros sonidos. Se pierde, entonces, la escucha activa. Esta es una condición indispensable para lazos profundos y duraderos. Así, la virtualidad puede completar, pero no reemplazar. Es verdad que tanto dispositivos como redes sociales pueden abonar una relación distante que, en otra época, hubiera fenecido, pero si algo nos ha enseñado la cuarentena es que nos han faltado los abrazos. Aquello que se dice con una palmada fuerte, mientras se sostiene el pecho unido frente al de otro, es una recarga de energía real que se perdió de marzo para aquí.

Hemos hablado por todo tipo de plataformas. Hemos celebrado desde cumpleaños a casamientos. Hemos enviado regalos por cadetería. Hemos acariciado por Meet y por Zoom, pero todos, sin distinción alguna, tenemos en la mente a una persona al menos a la que deseamos abrazar. Aún los adolescentes que nacieron con las redes sociales extrañaron aquello de sentarse codo a codo para mensajearse por celular. Amigos, no contactos. O bien, amigos con contacto.

Por Flavia Tomaello

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