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Cuando la distancia importa

Sebastián Armenault era director comercial. Luego de que lo incentivaran a correr, encontró su pasión, y desde los 40 años corre maratones por el mundo para reunir lo necesario para ayudar a entidades carenciadas.

Sebastián Armenault tiene un mensaje simple y claro: superarse es ganar. ¿Qué significa? En sus palabras, “cada uno logra su propia carrera”. Dio más de 250 charlas en 15 países y tiene un libro con su primera edición agotada. Es el primer sudamericano en haber corrido una maratón en cada uno de los continentes. Con más de 25 mil kilómetros recorridos y diez millones de pesos recaudados para su causa, el ultramaratonista explica que lo esencial no es llegar primero en las carreras, sino transmitir la idea de que cada paso cuenta.

¿EN QUÉ CONSISTE TU PROYECTO?

Por cada kilómetro que yo hago, tanto empresas como personas particulares pueden hacer donaciones para hospitales, merenderos, geriátricos y escuelas. En el caso de las empresas, antes de cada carrera nos juntamos y discutimos los kilómetros y las donaciones. Tal vez las necesidades no están cubiertas por las empresas que te apoyan, entonces salimos a hacer algún tipo de evento con amigos, conocidos, gente vinculada.

¿POR QUÉ POR KILÓMETRO?

De alguna manera yo quiero mostrar que si yo voy a correr una carrera de 100 km y en el km 80 no puedo seguir más por alguna razón, esos 80 km van a servir. No es “a todo o nada”. En la sociedad exitista en que vivimos, si no batís un récord, no salís campeón o no ganás una carrera parece que sos de segunda categoría. Yo quiero romper con eso porque en realidad, más allá de correr, de la pata solidaria, mi gran objetivo es llevar este mensaje.

¿QUÉ ES “UN KILÓMETRO, UNA SONRISA”?

“Un kilómetro, una sonrisa” es el nombre de mi ONG y es una carrera de un kilómetro. Parece un chiste, pero es así porque es una carrera 100 por ciento inclusiva: pueden participar un abuelo con su nieto, un chico discapacitado, alguien que nunca hizo deporte, porque eso se va a caminar. Allí vendemos remeras y conseguimos el dinero para terminar de construir un merendero. Es una manera de decir “yo pongo mi esfuerzo corriendo”.

¿CÓMO SE TE OCURRIÓ ESTA IDEA?

La verdad es que salió sin querer. Yo toda la vida jugué al rugby. A los 40 años, un amigo me preguntó si me animaba a ir a correr. Yo le agradecí, pero le respondí que no entendía cómo a la gente le gustaba eso. Pero por qué no intentarlo. Así que nos fuimos a los Bosques de Palermo e hice una vuelta al lago. Terminé todo torcido, cansado, me dolía la cabeza. Pero sentí desde adentro que me gané a mí mismo. Claramente era un tema mental. Y eso te muestra cómo la cabeza nos maneja, y nos pasa a diario.

¿DE AHÍ SALIÓ LA FRASE “SUPERARSE ES GANAR”?

Sí, en definitiva. Fui descubriendo que sentía que ganaba cuando hacía más kilómetros, no cuando le ganaba a alguien o una competencia o bajaba un tiempo. De ahí empecé a buscar carreras un poquito más largas, hasta que a los 45 años fui a correr los 170 km del desierto de Emiratos de Omán.

¿Y CÓMO TE FUE EN EL DESIERTO?

En esa carrera, en la mitad, me quedé solo en el desierto porque soy uno de los últimos. Ahí sentí que estaba haciendo lo que me apasionaba, que encontré mi lugar en el mundo. Volví de la carrera, me senté con el presidente de mi empresa y le dije que en tres meses yo dejaba mi trabajo para armar un proyecto que no sabía bien qué era. No quería que dentro de unos años me preguntara por qué no lo había intentado. Fue tan fuerte lo que sentí que dije “yo tengo que hacerlo”.

¿QUÉ NUEVOS PROYECTOS TENÉS?

Ahora estoy con “Un kilómetro, una sonrisa” en los colegios. El proyecto consiste en cinco módulos. El primero es la charla motivacional de mi historia con los chicos y sus padres. Los chicos junto con sus padres eligen una entidad carenciada con la que vamos a estar colaborando. Diseñan una camiseta, les ponen un eslogan y las mandamos a hacer. Hacemos una carrera de 1 km de la cual participan todas las familias del colegio. El último módulo es ir con los chicos a colaborar a la entidad que ellos eligieron, una manera de involucrarse. Va- mos a compartir una tarde, almorzamos o merendamos juntos y los chicos empiezan a ver otras realidades, y van entendiendo.

Emilia Chávez

CONTACTO:

Instagram: @sebasarmenault

Facebook: Sebas Armenault

Twitter: @SebasArmenault

Web: www.sa18.com.ar

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