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1917: la misión ante todo

Por Emilia Chávez

Con 10 nominaciones, incluidas Mejor Película y Mejor Guion Original, 1917 es una gran contendiente en los Premios Oscar y una favorita tanto entre los miembros de la Academia y los cinéfilos. Muchos apuestan a que puede ganar la categoría principal, superando a fuertes contrincantes como Joker o Parasite. Sam Mendes también recibió una nominación a Mejor Director, con un trabajo diferente a sus obras anteriores.

Un dato muy atractivo es que el film se desarrolla en modo long shot, un método en el cual las escenas grabadas en distintas tomas y diferentes días se unen perfectamente en el proceso de edición para que parezca una sola toma infinita. La tecnología fue utilizada para que parezca que la acción se despliega en continuo, contando lo que pasa en la película sin cortes temporales. Esta técnica ayuda a crear un estado de tensión, eternidad, que acompañan al espectador y crecen a medida que avanza la trama.

Los cabos ingleses Schofield y Blake son reclutados en una misión por el general de su pelotón durante uno de los períodos más cruciales de la primera Guerra Mundial, al encargarles la llegada de un mensaje de alto para los grupos que se encuentran en el territorio alemán, prontos a realizar una avanzada sobre los enemigos. Juntos, los soldados deben atravesar los peligros de la guerra, no sólo humanos sino también terrenales. En una historia que ya se conoce, se destacan la camaradería y la valentía.

En sentido literal, la cinematografía de 1917 es espectacular. A cargo de Roger Deakins, se presentan escenarios de trincheras, ruinas y grandes terrenos verdes que captan la atención de cualquiera que esté viendo la película. Además de la elección de rodar en campos naturales, una gran parte de lo que se ve en pantalla fue agregado digitalmente. Con una nominación a Mejores Efectos Especiales, hay elementos artificiales en el espacio que no se distinguen de los reales, como pilas de municiones, animales y hasta soldados.

Pero la estrella de la película es la banda sonora. La música, de la mano del compositor Thomas Newman (quien trabajó con Sam Mendes en varias de sus películas como American Beauty o Revolutionary Road), es un claro detonador de emociones durante la cinta. El recurso acompaña perfectamente los momentos, y aunque lo hace de manera secundaria, no pierde reconocimiento. Los silencios también favorecen algunas escenas, lo que hace que la orquesta se registre inmediatamente desde su aparición.

La película muestra un buen balance entre acontecimientos bélicos y circunstancias de reflexión, de alejamiento de las condiciones; estas últimas generan una sensación grata entre tanta violencia y hasta imágenes gore. También se deben destacar los roles y elementos femeninos, como los cerezos, que actúan como contrapeso al mundo viril del resto de la cinta.

1917 es sin dudas una película para no perderse, con atributos dignos de una obra grandiosa, hecha para ser vista en la pantalla grande.

Nominaciones:

  • Mejor Película
  • Mejor Director
  • Mejor Banda Sonora
  • Mejor Guion Original
  • Mejor Fotografía
  • Mejor Sonido
  • Mejores Efectos Visuales
  • Mejor Diseño de Producción
  • Mejor Maquillaje y Peinado
  • Mejores Efectos de Sonido

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